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Game of Thrones …….No me lo puedo creer !!!!

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Aunque juego de tronos se ha convertido en una de las series más seguidas a nivel mundial , aun hay muchos que se resisten al fenómeno. Ya sea porque no va con su supuesta personalidad seguir una serie en masa, o bien porque la fantasía “ es para frikis “ según dicen algunos. Este articulo simula una hipotética conversación entre un servidor y mi amigo Diego, al cual intento convencer siempre que lo veo para que vea la serie ( hay que decir que el hace lo mismo conmigo para vea 24 …. )
Valencia , veintialgo de mayo de dosmil y pico…….. 18:00h de un dia soleado tras dos tanques de cerveza y unas papas y olivas de la abuela en el 100 montaditos.

 

Agus:— No me lo puedo creer !!!!!… ¿Aún no has visto ningún capítulo de Juego de Tronos?

Diego:— Ni uno. Me da mucha pereza, ya sabes que a mí el rollo friki-fantástico a lo Señor de los Anillos no me interesa lo más mínimo…

Agus: — No te dejes llevar por las comparaciones facilonas de periodistas perezosos: Juego de tronos tiene poco que ver con El señor de los anillos más allá de compartir una cierta ambientación medieval.. Difieren en casi todo lo demás: el tono de la historia, su tratamiento de los elementos fantásticos, los toques de culebrón, las intrigas políticas, la importancia del sexo, la veracidad (que no necesariamente realismo) de la ambientación… Sería algo más parecido a la guerra de las Dos Rosas inglesa.

Diego:— Pero la serie ¿ de que trata ?

Agus: — La nación de Poniente está dividida en siete provincias, los Siete Reinos, donde las estaciones duran décadas y los inviernos son especialmente duros. Hay numerosos personajes agrupados en casas, y cada uno de ellos lucha por conseguir sus propios intereses. Pocos años después de la revuelta que puso fin al reinado de la dinastía Targaryen. Robert Baratheon, que lideró a los nobles rebeldes junto con Eddard Stark, ocupa ahora el Trono de Hierro . Sin embargo, las pugnas por el poder entre las principales casas nobiliarias salen cada vez más abiertamente a la luz. Además, inquietantes sucesos acontecen en el norte, más allá del gigantesco muro que separa los Siete Reinos de las tierras salvajes. Todo hace pensar que el equilibrio en Poniente está a punto de romperse de nuevo.

Diego: — Osea, que  la serie está igualmente basada en novelas de “fantasía épica”, ¿no?

tumblr_moq4zkeowa1st3kr7o1_1280Agus: — Sí, una serie de libros muy entretenidos escritos por George R. R. Martin, un muy competente autor de ci-fi, terror y fantasía… Su Sueño del Fevre es una gran novela de vampiros a la vieja usanza: nada de nenazas que brillan bajo la luz del Sol, sino terribles asesinos nocturnos en decadentes barcos de vapor que surcan el Mississippi. Genial. Y soy fan también de Los viajes de Tuf, una especie de mezcla de libro de aventuras y ciencia ficción ecológica. Pero claro, la fama mundial le llegó con la saga de Canción de hielo y fuego.

Diego: — ¿No se llamaba “Juego de tronos”?

Agus: — Ese es el título de la primera novela de la saga… Y de toda la serie de HBO, claro. Hasta ahora se han publicado cinco libros, el último tras seis angustiosos años de espera… Y es que Martin sufrió una especie de pájara creativa a media redacción de este quinto tomo, y el retraso en la publicación se hizo interminable. Muchos fans están (estamos, vaya) acojonados ante la posibilidad de que el pobre hombre la diñe antes de terminar la saga, que está ya algo mayor: se dice que un grupo de fans americanos le han pagado un seguro médico de lujo…

Diego: — Joder bro, que sois raritos. Oye, ¿y no han saltado aún polémicas con los puretas de las novelas sobre las adaptaciones a la tele? Porque recuerdo auténticas batallas con el Señor de los Anillos…

Agus: — No tantas como podría pensarse. Cada vez que se adapta un libro a la gran pantalla (o pequeña, en este caso) empiezan a surgir bajo las piedras fans coñazo acusando a los adaptadores de no respetar el espíritu original de la historia, como si cada pequeña omisión o cambio fuera una traición al legado del escritor. En este caso, el hecho de que el propio autor de los libros esté involucrado en la serie ha acallado la mayor parte de estas críticas… Y sin embargo es inevitable que haya pequeños o grandes cambios. Una novela larga y una serie tienen ritmos diferentes, una distribución propia de los clímax, métodos diferentes a la hora de dar profundidad a los personajes… Aunque claro, también es cierto que Juego de tronos juega con ventaja por la forma en que están escritos los libros.

Diego: — ¿Qué quieres decir? ¿Que los libros están escritos como si fueran guiones?

Agus: — No exactamente. Las novelas están formadas por decenas de capítulos breves escritos en tercera persona pero centrados en un personaje… Vemos cómo van ocurriendo los sucesos de forma bastante cinematográfica, a través de los ojos y pensamientos de cada uno de esos personajes “punto de vista”, como si llevaran una cámara suspendida sobre su cabeza. Cada capítulo tiene su propio tema y estilo, y su correspondiente mini-clímax final… Se nota que Martin tiene experiencia en el mundillo televisivo.

Diego: — Así que es una adaptación fiel…

Agus: — Bastante, sí, no sólo en espíritu sino literalmente: hay muchos diálogos sacados directamente de las novelas. También hay escenas creadas específicamente para la serie, claro: en los libros muchos sucesos ocurren elípticamente entre bambalinas, sobre todo cuando ninguno de los personajes “punto de vista” es testigo directo de los mismos. Y es en estas escenas donde tienen campo libre los creadores de la serie para improvisar y añadir su sello a la serie. Por suerte, porque tienen talento escribiendo… Cuando quieren. Lo curioso es que en las escenas añadidas a la serie se nota claramente esta especie de mezcla de auténtico talento para la escritura mezclado con comercialismo ramplón… Algunas son absolutamente brillantes, como la mayoría de las que incluyen al Rey Robert (que no es personaje “punto de vista” en el libro) y que alcanzan un punto shakesperiano realmente notable… Y luego en otras te encuentras con los famosos momentos de sexposition.

Diego: — ¿Sexposition? ¿A qué te refieres con eso?

Agus: — A verDesnudos de Juego de Tronos (1)… En las novelas el sexo tiene un papel importante en la trama, pero en la serie aún se ha magnificado más, por motivos obvios de comercialidad. Nada que objetar a la abundancia de escenas eróticas, al contrario, aunque cuando el añadido de elementos sexuales es torpe, se carga la credibilidad de una escena. Por ejemplo: En una escena allá por el séptimo capítulo de la primera temporada ( OJO SPOLIER ) un personaje explica gran parte de su background y motivaciones mientras contempla una tórrida escena lésbica entre dos prostitutas desnudas. Y en fin, no sé, llámame raro, pero yo no me pongo a rememorar en voz alta mi atormentada adolescencia mientras dos bellezas retozan a pocos centímetros. Algunos críticos han llamado a estas escenas sexposition (por sexual exposition), y en el fondo no dejan de ser una herramienta más, útil y bonita de ver en ocasiones, torpe y burda en otras. Aunque ahora que lo pienso, igual te refieres a la polémica que surgió en torno a la escena gay.

Diego: — ¿Cómo? ¿Polémica por una escena gay? Imaginaba que ya estarían más que superados estos cutre-escándalos…
Agus: — La verdad es que el follón resultó muy gracioso. A ver cómo te lo explico sin reventarte nada importante del argumento. Dos personajes masculinos llamados Renly y Loras aparecen en la serie en pleno encuentro homosexual: nada especialmente explícito para los estándares de la HBO, aunque cierto ruidito felador (chuic-chuic) y la abundancia de carne masculina hicieron levantar la ceja a más de uno. Sin embargo la polémica no vino de ahí, sino del hecho de que muchísimos lectores habían captado en las novelas la homosexualidad de Loras (bastante evidente) pero no la de Renly, que estaba insinuada de diferentes formas en las novelas pero no confirmada explícitamente. Y empezaron entonces los comentarios insinuando que HBO había cambiado la orientación sexual de un personaje para poder añadir una escena homo y ganarse al público gay. “¡Qué manera de cargarse a Renly, que en los libros es un machote!”, decían algunos.

Diego: — Pero ¿en las novelas es gay o no lo es?

Agus: — Yo me llevé esa impresión al leer los libros, pero otros lectores interpretaron de otra forma las pistas al respecto que deja caer el autor. Pero por si a alguien le quedaran dudas, el propio Martin había comentado ya en varias entrevistas que Renly era homosexual, que nunca había pretendido hacer un misterio de ello pero que en una sociedad medieval tampoco era algo que se fuera comentando abiertamente. Y como ninguno de los dos personajes es “punto de vista”, nunca les vemos a solas o entramos en sus pensamientos. Pero, en fin, polémicas absurdas aparte, la verdad es que tengo pocas pegas que ponerle a la adaptación. Bueno, quizás una un poco extraña, que no tiene que ver con cómo la serie refleja los libros sino al contrario.

Diego: — ¿Qué quieres decir?

imagesAgus: — Martin está colaborando en la serie a muchos niveles: productor, asesor, guionista, promotor… Incluso participa directa o indirectamente en los castings. Algunos fans se quejan del peligro de que tanto trabajo para HBO le deje menos tiempo libre para finalizar la saga de novelas, un asunto espinoso después de un retraso de tantos años en la publicación del quinto tomo. Pero mi duda no va por ahí. Escribir una novela no tiene por qué ser un trabajo a tiempo completo, y ocuparse de la serie le da una oportunidad de replantearse sus personajes, volver sobre su psicología y motivaciones. Seguro que es refrescante.

Diego: — ¿Entonces a qué te refieres?

Agus: — Mi miedo (probablemente infundado) es que Martin escriba los libros que faltan pensando directamente en la adaptación a la pantalla, y por lo tanto rebaje la épica, el tamaño y la espectacularidad de escenas que serían carísimas o imposibles de filmar. En su blog Martin menciono ya unas cuantas veces los serios problemas que tuvo al escribir el guión de Blackwater, el noveno capítulo de la segunda temporada. Y el recurso de presentar las batallas de forma elíptica, como se hizo en los últimos episodios de la primera temporada, sólo puede estirarse hasta un límite… También podría ser, puestos a especular, que escribiera los libros que faltan con los actores en mente, añadiendo o quitando relevancia a personajes en las novelas según lo mucho o poco que le guste su actuación en la serie.

Diego: — ¿No se te está yendo un poco la olla?

Agus: — Probablemente sí, no me hagas caso. Lo que importa ahora es que tanto la serie como la saga de libros son increíblemente entretenidos, emocionantes, impredecibles (¡hay casi un giro de guión por capítulo!)… Y que ya tardas en lanzarte, caray, que no sabes lo difícil que es hablar de Juego de tronos sin chafarte el argumento o las sorpresas.

Diego: — Me lo estás vendiendo bien, la verdad, pero hay otra cosa que no veo clara. En todas estas historias de fantasía épica me chirrían mucho los toques de magia, dragones, orcos, elfos, hechiceros que resuelven los problemas en plan deus ex machina y demás imaginería fantástica… El típico “lo ha hecho un brujo” de Xena para explicar imposibilidades e incongruencias, ya sabes: se carga el realismo y queda infantil.

Game_of_thrones_castAgus: — No creo que eso te resulte un obstáculo para entrar en la serie, la verdad… Y es que Martin ha sido muy inteligente al retratar la magia en sus novelas. Lo que Tolkien creó en su momento fue un mundo en el que la magia se está desvaneciendo poco a poco: cada vez hay menos elfos, menos magos, menos monstruos, y la Tierra Media se va convirtiendo en un lugar muy parecido a la Tierra. Por el contrario, en otros universos de fantasía como el de Dragonlance o Dungeons & Dragons la magia está presente y activa, forma parte de la vida cotidiana y nadie se sorprende al verla… Pero Martin escogió una tercera vía para su mundo: allí la magia existió en siglos pasados pero ya prácticamente ha desaparecido, y la mayor parte de la gente casi ha olvidado su existencia. Esta forma de enfrentarse a lo sobrenatural permite que el núcleo de la serie sea “realista”, pero también ir introduciendo gradualmente fenómenos mágicos de manera que los personajes se sorprendan realmente al ser testigos de ellos… La sensación de irrealidad y miedo al enfrentarse a lo inexplicable es muy creíble porque es similar a la que tendríamos nosotros mismos. Por otra parte, la verdad es que no me extrañaría que Martin introdujera en los últimos libros algún elemento ci-fi que explicase la cosmología de su mundo: las estaciones de duración variable (años enteros generalmente), la construcción del gigantesco Muro de Hielo… E incluso podría explicar los legendarios dragones como criaturas originarias de una luna ahora destruida: algo que se menciona de pasada en la serie. Encontrarás elementos fantásticos, zombis, dragones y fenómenos sobrenaturales, pero distribuidos con cuentagotas a lo largo de las páginas. Si bien en un relativo crescendo a medida que avanzan las novelas.

Diego: — Aún hay otro problema que me echa para atrás… No me apetece engancharme a otra serie con tanto hype como ésta, menos si está basada en novelas larguísimas que ni siquiera se han acabado de escribir… No me fío. Aún me dura el desengaño del final de Perdidos: tanto misterio y tantas piezas que debían encajar y terminó todo en un batiburrillo pseudorreligioso…

Agus: — Es gracioso que digas ésto, porque precisamente salió a la luz pública una polémica absurda entre Martin y Damon Lindelof, uno de los creadores de Perdidos. Martin acuñó en una entrevista la expresión “hacer un Perdidos” como sinónimo de cerrar mal una serie, dejando cabos sueltos y sin dar explicación a los misterios y tramas pendientes. ¡Dijo Martin que si hacía algo así, los fans vendrían a por él con horcas y antorchas! La verdad es que la reacción de Lindelof fue muy infantil (tweets como “han llamado de los años 90, ¡dicen que les devuelvas el diseño de tu blog!”)… Y todo esto no pasaría de ser una pseudonoticia irrelevante nacida al calor de la estúpida tendencia periodística de fabricar titulares a partir de tweets ajenos, si no fuera porque las palabras de Martin resultan significativas y en cierto modo tranquilizadoras. Y es que Martin se preocupa de no dejar cabos sueltos, de cerrar todas las complejas tramas que inicia (un final ambiguo para una trama es correcto, un final cojo o arbitrario no)… Y si por ello tarda cuatro años más de lo previsto en publicar una novela, pues los tarda: parece inmune a las presiones de editores, fans y productores.

Diego: — Bueno, vale, me has convencido… Le daré una oportunidad.

Agus: — Ten en cuenta que curiosamente el primer capítulo es quizá el más flojo de la temporada… Pero a partir de ahí empieza un crescendo que me apuesto lo que quieras a que consigue engancharte.

Diego: — Y si no, pues a otra cosa.

Agus: — Exacto, a otra cosa. Por cierto … ¿Aún no has visto ningún capítulo de Breaking bad?

 

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